domingo, 5 de febrero de 2012

EL LENGUAJE DEL NIÑO EN EL PRIMER AÑO DE VIDA

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


Del llanto a la palabra mamá, pasando por el ajó y el pa - pa: un camino a recorrer por el bebé para demandar y obtener la atención de quién más necesita y quiere

Características del desarrollo del lenguaje en el primer año de vida



Desde su nacimiento el bebé va adquiriendo capacidades cada vez más complejas para poder comprender y expresarse Percibe los sentimientos y emociones de sus padres por la expresión de sus rostros, sus voces y la manera que emplean para alzarlo, sostenerlo o acariciarlo y adopta la emoción que ellos le demuestran

Del nacimiento hasta los 6 meses
Reacciona con manifestaciones de tensión y distensión muscular, movimientos corporales y faciales al oír variaciones de entonación de las voces humanas.

Discrimina voces conocidas, particularmente la de la madre, muy precozmente. También la del padre y hermanos

Modula su llanto progresivamente, con matices sonoros diferentes, según sus estados emocionales.

Produce un amplio repertorio de emisiones sonoras (gorjeo, gritos)

Manifiesta preferencia por voces y palabras respecto a otros ruidos o el silencio.

Responde con vocalizaciones a quien le habla con intencionalidad


De los 6 a los 12 meses
Comienza a balbucear combinando una consonante con una vocal y progresivamente le imprime melodías diferentes.

Comienza a participar de la alternancia de turnos, uno para hablar y otro para escuchar, conformando la matriz de la situación de diálogo.

Comprende palabras que hacen referencia a objetos, acciones y la forma "no".

Usa gestos con valor expresivo y significativo.

La ausencia o retraso importante en la adquisición de estas habilidades deberá alertar a los padres siendo necesario que se lo transmitan al pediatra en la consulta de control de salud
Para entender "las palabras" del bebé
En el bebé, el llanto, el grito, las manifestaciones corporales de tensión, irritación, relajación y movimientos diversos son un modo posible de "decir" lo que le da placer, lo que le da malestar o displacer y de dar a entender sus necesidades

Es fundamental que se le atribuya a estas manifestaciones del bebé el valor expresivo de "palabras" y se trate de interpretarlo teniendo en cuenta la diversidad de posibles mensajes que necesita transmitir (quiero teta, ya no quiero más, no quiero estar solo, quiero mimos, no quiero visitas molestas, me molesta el humo del cigarrillo, hay mucho ruido, tengo sed, sueño, ganas de estar despierto, dolor, picazón, irritación por el pañal, ganas de estar desnudo y mover el cuerpo, malestares varios, ansiedad, temor, frío, calor, incomodidad, confort, tristeza, alegría, enojo, entusiasmo, fastidio, placidez, tengo "ganas de llorar", ahora quiero "charlar" y no me importa que hora es, etc.)

Entender al bebé permitirá responderle generosamente con acciones adecuadas y con palabras que representen lo que se perciba que le ocurre y necesita.

Al nacer, el llanto es su primera manifestación sonora y la adecuada respuesta materna al ofrecerle el pecho, permitirá establecer la primera comunicación válida y satisfactoria para el bebé y su mamá

Recursos que favorecen la comunicación.
Es importante darle tiempo y espacio para expresarse, también cuando lo hace con el llanto, no apresurando una respuesta. Así se logrará además interpretar mejor lo que nos quiere "decir"

Dado que los bebés muy tempranamente prefieren escuchar voces humanas y palabras mas que otros ruidos o silencio, es importante cantarle melodías y hablarle con matices expresivos, suaves, afectuosos, divertidos, desprovistos de violencia, lo que aumentará su interés y atención por las mismas

Desde el período del balbuceo, alrededor de los 6 meses, el niño participa de la situación de diálogo, aún muy rudimentariamente, siendo fundamental que quien intervenga le respete su turno para "hablar" lo que demostrará que se le presta atención. Pueden ensayar los turnos para hablar con turnos para tener un juguete: ahora me toca a mí, ahora te toca a vos

Las cualidades de un sostén seguro y distendido al tenerlo en brazos, de la mirada dedicada y dirigida a su rostro, de las caricias, de la manera de hablarle y cantarle y del tiempo dedicado a todo ello, conforman una experiencia placentera y trascendental para el bebé, ayudando a equilibrar la sobreexcitación que fácilmente tienen

También es importante empezar a transmitirle expresiones de elogio ante la muestra de las habilidades que va adquiriendo: tomar el pecho, comer papillas, jugar, aprender a sentarse, pararse y caminar, permitir que lo vistan o lo bañen

Estrategias sencillas para facilitar la apropiación y el uso de las palabras y el desarrollo del habla (a partir de los 6 meses)
-Atraer la atención del bebé con el juego, actividades placenteras o juguetes mientras menciona los nombres de ellos
-Usar una luz para llamar su atención y orientar el sonido que el bebé emite repitiendo la palabra luz
-Iniciar juegos de imitación de movimientos y gestos (aplaudir, besar) luego imitar palabras
-Enseñar el propio nombre a través del juego del espejo

La actitud atenta y valorizadora de quien recibe las primeras expresiones verbales del niño serán estimulantes y fortalecedoras para su progreso como hablante.

Sociedad Argentina de Pediatría




sábado, 4 de febrero de 2012

GUIA PRÁCTICA: Pautas de seguimiento del bebé en el primer mes, (parte I)

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


GUIA PRÁCTICA: Pautas de seguimiento del bebé en el primer mes.

*(presentar al nacimiento, además de habitual ajuar, pañales, etc, serología del embarazo, pero en especial para dato fundamental del neonatólogo receptor de recién nacido los del ultimo trimestre solicitada por su ginecólogo previamente, HIV, Hep.B, VDRL, se considera potencial pasitivo el no tener en mano resultados, por lo que se sugerirá o inhibirá lactancia para evitar riesgo al recién nacido, y además no se podrá aplicar vac. BCG, porque un no resultado presentado o desactualizado se considera potencial positivo, estableciéndose cuidados preventivos hacia el RN, hasta actualizar esta, y siendo negativos los resultados)

1.- ALIMENTACION: será óptima si tiene en cuenta que:
  • La lactancia materna sigue siendo la mejor alimentación para su bebé, esta implica una nutrición adecuada, un mejor vínculo afectivo, de estimulación y transferencia de defensas de la madre al lactante.
  • Se debe alimentar a libre requerimiento y demanda, ya sea durante el día como la noche, no debiendo ser el intervalo mayor a 3 horas, al menos durante el primer mes de vida o hasta que se lo indique su pediatra.-
  • La posición ideal para amamantar consiste en que la madre esté sentada, cómoda y que sostenga al bebé de tal forma que la panza del mismo haga contacto con la madre. Es fundamental mantener sostenida la cabeza del niño ya que aún no la sostiene por si mismo, pudiendo dificultar la succión. También es importante que se asegure que el bebé al succionar selle sus labios sobre la ereola mamaria y no sobre el pezón, para reducir la cantidad de aire ingerido por éste y reducir posibilidad de lastimar el pezón, también para esto último la rotación en la posición del bebé le ayudará (altere a la posición clásica de lactancia, la invertida que consiste en colocar al niño sobre una almohada de tal manera que el cuerpo de éste quede por debajo de su brazo).
  • Se debe hacer eructar  al bebé después de cada toma, entre pecho y pecho y en caso de recibir biberón a la mitad de la ingestión de éste, esperando no más de 5 a 10 minutos, y considerando que no siempre lo hacen y que esto está dentro de lo normal.
  • Posiciones efectivas para hacerlo eructar: 1.- Sobre el hombro: sostenga al bebé contra su pecho con la cabeza apoyada en su hombro, palméele la espalda suavemente. 2.- En su regazo: acueste a su bebé boca abajo sobre sus piernas/rodillas, asegurándose de que la cabeza esté apoyada. Frote o palmee suavemente la espalda de su bebé. 3.- Sentado en su regazo: siente al bebé en su regazo, sosténgale el mentón con una mano, incline a su bebé hacia delante y palmee la espalda.-
  • Un bebé que hace una lactancia en forma normal no requiere ninguna infusión o bebida extra hasta los 5 meses ya que el 80 de la leche es agua.
  • La leche materna puede conservarse a temperatura ambiente durante 6 horas; en la heladera durante 2 días a (2°C a 5°C), en congelador 6 días y en freezer de 6 a 8 meses.
  • Para entibiar la leche hacerlo s Baño de María. No usar microondas ya que desnaturaliza las proteínas y dificulta el control de la temperatura ya que ésta es mayor en el centro que en la periferia del biberón.
  • En lo posible evitar el uso del chupete en los primeros 10-15 días de vida porque: puede interferir enel tiempo de succión al pecho ya que gastó energia con el chupete, pudiéndose afectar negativamente la progresión del peso , además el riesgo que implicarío una infección transmitida por el chupete, ya que es difícil lograr una adecuada higiene del mismo, también puede ser causante de aumento de episodios de cólicos, debido a la mayor ingestión de aire. También conlleva el riesgo de deformar el paladar y afectar la posterior dentición. Aunque no podemos olvidar que estudios recientes destacan la disminución del riesgo de muerte súbita que produce el mantener la vía aérea abierta.
  • fuente: Dr. Pérez Pikulik, SAP




jueves, 2 de febrero de 2012

SINDROME DE MOEBIUS, PEQUEÑA RESEÑA

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


Síndrome de Möbius
Sinónimos
  • Parálisis Oculofacial Congénita
  • Secuencia de Moebius
  • Parálisis Facial Congénita
El síndrome de Möbius o de Moebius es una enfermedad neurológica congénita extremadamente rara. Dos importantes nervios craneales, el 6º y el 7º, no están totalmente desarrollados, lo que causa parálisis facial y falta de movimiento en los ojos. Estos nervios controlan tanto el parpadeo y el movimiento lateral de los ojos como las múltiples expresiones de la cara.
También pueden estar afectados otros puntos del sistema nervioso, entre ellos otros nervios cerebrales que controlan otras sensaciones y funciones.

El síndrome de Moebius es una compleja anomalía congénita caracterizada por una falta de expresión facial. Los movimientos de los ojos en dirección lateral (abducción) a menudo están limitados también. De hecho, en 1892 fue esta combinación de falta de expresión facial y falta de movimiento exterior de los ojos lo que condujo al profesor Paul Julius Möbius a describir este síndrome. Desde entonces, se ha puesto de manifiesto que también pueden estar afectadas otras acciones de los músculos de la cara.

Los efectos clínicos son múltiples, entre otros, dificultades iniciales para tragar que pueden llevar a déficit de desarrollo y los problemas que conllevan la falta de sonrisa, el babeo, y el habla y la pronunciación defectuosas. Las alteraciones observadas en los ojos consisten principalmente en estrabismo y limitación del movimiento; afortunadamente, son poco frecuentes la ulceración de la córnea y otros cuadros relacionados con el mal desempeño de los párpados. Los problemas dentales aparecen pronto y reflejan la incapacidad del niño para una higiene bucal apropiada después de las comidas y que la boca permanezca entreabierta.

FUENTE Y PAGINA WEB PARA QUIEN TENGAN LA PATOLOGÍA, RECOMENDABLE, http://www.moebius.org/


Los grados de madurez de la placenta

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


La placenta es un órgano que se forma dentro del útero durante el embarazo y que ayuda a nutrir al bebé y a filtrar el exceso de deshechos que se van generando durante los meses de gestación. A medida que avanza el embarazo, la placenta va evolucionando, y en su evolución la placenta puede clasificarse en cuatro grados de madurez: 0, I, II y III.
Durante el segundo y tercer trimestre del embarazo la placenta presenta cambios fisiológicos que permiten esta clasificación numérica por estadios o grados en base al aspecto de las calcificaciones intraplacentarias.
Desde el punto de vista ecográfico hay varias clasificaciones, pero es la de Grannum de 1979 la más conocida.

  • Placenta grado 0: se caracteriza porque ecográficamente se ven homogéneas la placa basal (cerca del útero) y la placa corial (cerca del feto). Placa coriónica lisa sin áreas de calcificación.
  • Placenta grado I: cuando ya posee pequeñas zonas de color blanco en la ecografía (ecorrefrigentes). En la placa corial se identifican ciertas calcificaciones finas y onduladas, dispersas al azar, y la placa basal no presenta calcificaciones.
  • Placenta grado II: consiste en las placentas cuya placa basal se identifica en su totalidad y da la impresión de que está separada del miometrio (capa muscular de la pared del útero). En la placa corial se visualiza con un perfil muy ondulado con calcificaciones difusas. La placenta no es homogénea debido a las diferentes ecogenicidades en su espesor por el depósito de calcio. Los tabiques que penetran en la placenta no confluyen.
  • Placenta grado III: son las placentas con gran depósito de calcio a todos los niveles. Tanto la placa basal como la corial aparecen altamente ecorrefrigentes (color blanco). Los tabiques de ambas partes de la placenta ya confluyen y se fusionan entre sí. En el interior de los cotiledones placentarios (los ovillos que forman las vellosidades coriales) se observan zonas de calcificación y degeneración.
Cuando una placenta se presenta en el grado II o III antes de la semana 34 puede decirse que está envejecida prematuramente. Ya hemos explicado cuándo se dice que hay placenta vieja o hipermadura.
Esto podría llevar a pensar que el bebé desarrollara una restricción en su desarrollo por insuficiencia placentaria, ya que esta insuficiencia produce, en el feto, hipoxemia y déficit nutricional. Esto último es causa de retraso de crecimiento intrauterino, por ello es importante realizar un adecuado control prenatal, especialmente en la etapa final del embarazo.
El desarrollo de la placenta suele seguir un patrón uniforme hasta las 20 semanas. Luego, su volumen aumenta según las necesidades del feto. El retraso de crecimiento intrauterino asimétrico suele producirse por procesos que comienzan después de las 24 semanas y que llevan a insuficiencia placentaria, con envejecimiento prematuro.
Aplicando la clasificación de Grannum, se asocia placenta grado II o III antes de las 34 semanas en el 60% de fetos con retraso de recimiento y grado I o II antes de las 30 semanas en el 80%.
La clasificación de Grannum (grados 0-3) es la más conocida; posteriormente otros autores, como los españoles de la Fuente y Olaizola, realizan otra clasificación (grados I-IV), que se correlaciona con la de Grannum, con los mismos criterios de diferenciación placentaria.
En definitiva, los grados de madurez de la placenta constituyen la clasificación que se puede emplear para determinar el momento evolutivo en el que se encuentra dicho órgano, y comprende desde el 0 o grado más joven al III, grado más maduro. Se observan mediante ecografía y son importantes para el control de salud fetal en la recta final del embarazo.





fuente: bebes y más