PEREZ PIKULIK PEDIATRIA NEONATOLOGIA
■información Dirigida a padres, para ser actualizados sobre temas médicos, contestar preguntas a padres, inquietudes, compartir fotos de sus niños y momentos felices,y hacer de este pequeño espacio un lugar de amistad, información, expresar ideas, que resulte algo lindo y útil..Dr. Pérez Pikulik.
Buenas noches… ¡¡y felices sueños!! A dormir bien también se aprende, ¡así que enséñale a tus hijos como hacerle!
Come y duerme toda la noche. Así es el bebé que todas las mamás quisieran tener. ¿Pero cuántos niños se portan así? La mayoría de ellos despierta continuamente. Antes de llegar a los dos años alrededor del 30 por ciento de los niños despiertan con frecuencia porque les cuesta mucho dormirse. Y entre los 3 y 4 años entre un 10 y 15 por ciento aún siguen despertando. El desgaste que sufren los papás en esta parte los lleva a buscar fantásticos remedios para lograr que su niño se duerma… la buena, es que existen formas verdaderamente eficaces para conseguirlo.
Reglas de oro Si tú no los acostumbras mal, los niños suelen dormir bien, es decir, tienden a dormirse solitos. Estas son algunas de las normas que se deben respetar para acostarlos de una manera correcta. 1. Dormirse solo. Aunque sabemos que sientes feo, es importante que lo dejes solo. Tu bebé debe aprender a pasar a solas la fase de transición de la vigilia, al sueño. Si logra dormirse solo, también se podrá enfrentar mejor a los normales despertares nocturnos, que a los 6 meses de vida no serán más de dos. Casi es regla que los niños que duermen bien vuelven a dormirse de forma espontánea. Uno de los errores más frecuentes que cometen las mamás es el de cargar al niño para volverlo a dormir o darle pecho mientras se duerme. ¡Eso no es una buena idea! Existe un “síndrome de asociación equivocada” en el momento de dormir que se produce cuando el niño se acostumbra a conciliar el sueño de una manera especial, como, por ejemplo, sosteniéndolo en brazos mientras la mamá pasea por la habitación. Puedes estar segura que si se acostumbra a eso, no logrará dormirse de ninguna otra manera. 2. Crearle una rutina. Tu pequeño es extraordinariamente rutinario y necesita realizar siempre las mismas cosas a las mismas horas. Para tranquilizarlo y proporcionarle un sentimiento de seguridad conviene crear y respetar un determinado ritual, que debe repetirse antes y después de acostarse. Antes: sobre todo para niños más grandecitos (a partir de los nueve meses), practicar actividades relajantes como un baño, juegos tranquilos, elección de la pijama, despedirse de los juguetes, leerle un libro o contarle cuentos, puede funcionar muy bien. Después: ponerle al lado su juguete preferido (un peluche o una muñeca) al que pueda abrazarse al momento de dormirse y que encontrará a su lado cuando se despierte por la noche, para que pueda darle seguridad, es otra buena elección. 3. Dormirlo siempre en el mismo lugar. Es conveniente que el niño tenga su propia habitación o un lugar sólo para él donde aprenda a dormirse. La costumbre y los puntos de referencia siempre deben ser iguales (una luz tenue, un determinado mueble cerca u otras cosas que lo hagan tener sentido de pertenencia), porque así tolerará mejor tu ausencia, tanto al momento de dormir como en el caso de que despierte por la noche o a primeras horas de la mañana. Cuanto más acogedor sea su “rincón” mejor. 4. Llevarlo a la cama siempre a la misma hora. Se deben respetar los horarios aunque con cierta flexibilidad. 5. Cuidar las condiciones ambientales. La habitación debe ser silenciosa, encontrarse a oscuras y gozar de una temperatura confortable (unos 18° C). 6. A la hora de acostarlo se deben evitar las situaciones que puedan excitarlo. Correr por toda la casa, juegos con mucho movimiento, visitas, etc. 7. No acostumbrarlo al pecho para que se duerma. Muchas mamás intentan resolver el problema de los despertares nocturnos dándole de comer a su bebé, cosa que a la larga produce el efecto contrario. Al alimentar con mayor frecuencia al niño éste tendrá más necesidad de hacer pipi y se despertará más veces al sentir el pañal mojado. A partir de los 6 a los 8 meses de vida, época hasta la cual necesita la toma nocturna es importante que le hagas comprender que no se come a todas horas y que debe aprender a dormir durante la noche, claro que será tu pediatra de confianza quien te indique cuál es el mejor momento de suspender esta toma basándose en las exigencias de crecimiento de tu chiquito. 8. No darle bebidas o alimentos que contengan cafeína. Hay que evitar que los niños más grandecitos tomen té o chocolate a partir de las 5 de la tarde porque son estimulantes y no dormirán. fuente: nosotros 2 com
El flujo vaginal es la secreción blanco-amarillenta o amarillo-verdosa que se elimina por la vagina hacia el exterior. El flujo vaginal en las niñas, fuera del período de recién nacida y de la pubertad, es siempre anormal. Está favorecido por características propias de la vagina infantil, que carece de estrógenos y por lo tanto es propensa a una serie de factores que pueden afectarla. Se puede prevenir o mejorar con medidas de higiene adecuada, que conviene conocer.
¿Es normal el flujo vaginal en las niñas?
Hay dos momentos antes de la adultez en que el flujo es normal. Uno es al nacimiento, se debe al pasaje de hormonas de la madre a la beba durante el embarazo, y generalmente desaparece en una semana a diez días. El otro se produce al comienzo de los cambios de la pubertad, alrededor de los 10 años; ese flujo es producido por acción de las hormonas femeninas (estrógenos), es blanco o transparente, y se prolonga durante toda la adolescencia.
Fuera de esos dos momentos, en cualquier otra etapa de la niñez, el flujo no es normal.
¿Es grave que mi hija tenga flujo?
No. Que no sea normal, no significa que sea grave. Casi siempre se debe a causas que pueden solucionarse fácilmente. Basta con conocerlas para tratar de evitarlas.
¿Puede traerle consecuencias graves, por ejemplo una infección interna?
En la inmensa mayoría de los casos es un proceso que permanece localizado en la vagina y a diferencia de lo que sucede en la mujer adulta, no se propaga a los órganos genitales internos.
¿A qué se debe el flujo?
El flujo durante la niñez es una reacción de la vagina infantil a distintas causas que producen su inflamación. Esta inflamación se llama vulvovaginitis. Las causas de vulvovaginitis son varias. A continuación enumeramos las más comunes:
1) Mala técnica al higienizarse: Después de ir al baño, si la limpieza se hace de atrás para adelante, se arrastran bacterias de la zona anal hacia la vagina. También el frotar con el papel higiénico fuertemente, puede irritar la zona que se infecta secundariamente.
2) Sustancias irritantes: Si la niña se baña por inmersión, los jabones, espumas para baño y el shampoo mezclados con el agua, se introducen en la vagina y causan irritación e infección.
3) Parásitos intestinales: Existe un parásito, llamado oxiuro, muy frecuente en los chicos y de fácil contagio, que vive en el intestino, del que sale por el ano, especialmente durante la noche, y se introduce en la vagina causando dolor, picazón y flujo.
4) Juegos infantiles de exploración del cuerpo y masturbación: Estas actividades, que son completamente normales durante la niñez, hace que con las niñas con sus manitas sucias se lleven a la vagina distintos microbios que provienen de la piel, de la zona anal, y de las vías aéreas (nariz, boca). En raras ocasiones la persistencia de flujo vaginal es resultado de la permanencia de cuerpos extraños autointroducidos por la niña (algodón, papel, pequeños juguetes, etc) por lo que debe esto ser considerado.
¿Qué debo hacer si mi hija tiene flujo?
Lo primero es tratar de evitar los factores de irritación o de infección:
1) Enseñarle una buena técnica de higiene: después de orinar secarse siempre con papel higiénico sin frotar, y después de defecar frotando suavemente de adelante hacia atrás, utilizando una hoja de papel tras otra, hasta que el papel salga limpio.
2) No tomar baños de inmersión. Usar bombachas de algodón. Lavar las mismas con jabón blanco, enjuagar muy bien y planchar. Usar jabón blanco o jabón neutro de glicerina sin perfume para la higiene de los genitales.
3) Combatir los parásitos intestinales para lo que hay remedios adecuados que su pediatra le indicará. Para diagnosticar los parásitos hay que hacer un análisis de materia fecal especial.
4) Puede aliviar la irritación haciéndole baños de asiento con infusión de hojas de malva, que se consiguen en cualquier farmacia.
¿Cuándo debo consultar?
Si a pesar de todas estas medidas el flujo continúa, o si es verdoso, marrón o sanguinolento, debe consultar.
Es probable que en esos casos sea necesario hacer un análisis del flujo, para detectar si existe algún microbio responsable del mismo que necesite un tratamiento antibiótico. El tratamiento puede ser indicado por su pediatra.
Si a pesar del tratamiento efectuado por el pediatra el flujo continúa, o si mejora por períodos pero vuelve a aparecer varias veces, su pediatra la derivará para una consulta al ginecólogo/a infantil.
La celiaquía es la intolerancia permanente al gluten, conjunto de proteínas presentes en el trigo, avena, cebada y centeno (TACC) y productos derivados de estos cuatro cereales. Pueden padecerla tanto niños como adultos. Actualmente, la incidencia es mayor en mujeres, que en varones.
Las proteínas se clasifican en dos grupos, prolaminas y gluteninas. Las prolaminas reciben distintos nombres según el cereal de origen:
Trigo = gliadina
Avena = avenina
Cebada = hordeína
Centeno = secalina
El gluten de los cereales mencionados es la forma más conocida de presentación de las prolaminas tóxicas para los celíacos. La gliadina constituye el mayor problema, es la más utilizada en la industria alimenticia.
La avena pareciera no producir daño pero, en su proceso de industrialización, puede encontrarse contaminada granos de trigo, cebada o centeno.
La Celiaquía se presenta en personas que tienen predisposición genética a padecerla. Se sabe que aparece con más frecuencia entre miembros de la misma familia.
1 de cada 100 habitantes puede ser celíaco.
Esta intolerancia produce una lesión característica de la mucosa intestinal provocando una atrofia de las vellosidades del intestino delgado, lo que altera o disminuye la absorción de los nutrientes de los alimentos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas). Es este fenómeno el que produce el clásico cuadro de mala absorción.
La característica principal que define a esta atrofia vellositaria es que, la mucosa intestinal se normaliza cuando se inicia la dieta sin TACC.
También se presenta asociada a enfermedades autoinmunes y genéticas y se puede descubrir en pacientes asintomáticos
Se dice que la celiaquía es una condición autoinmune, es decir que el sistema de defensa de los celíacos reconocería como "extraño" o no perteneciente al organismo, al gluten, y produciría anticuerpos o "defensas" contra el mismo. Estos anticuerpos provocarían la lesión del intestino con destrucción o atrofia de su mucosa (capa interior del intestino), produciéndose una alteración en la absorción de los alimentos.
GRAN DESCONOCIMIENTO DEL CIUDADANO Y DEL PROFESIONAL EN ALGUNOS CASOS, EN VIEJA DATA, HOY EN DÍA CAMBIO.