sábado, 13 de octubre de 2012

TUBERCULOSIS INFANTIL, Htal. Pedro de Elizalde, PARTE-II

Perez Pikulik Pediatría Neonatología





  • TBC primaria oculta: PPD positiva, asintomático, radiografía de tórax con imágenes del complejo primario bipolar ó decapitado (forma ganglionar mediastinal). Puede observarse eritrosedimentación discretamente acelerada, pero los demás exámenes complementarios son normales.
  • TBC primaria manifiesta: PPD positiva, radiografía de tórax patológica, con síntomas clínicos y alteraciones humorales compatibles con TBC.
  • TBC primaria grave: son formas progresivas y extensas, bronconeumónicas o cavitadas (formas tisiógenas), formas diseminadas hematógenas (miliar) ó con compromiso extrapulmonar (TBC osteoarticular, meníngea, ganglionar periférica, etc.). La PPD puede ser positiva o negativa.
  • TBC extraprimaria: Se presenta en niños mayores y adolescentes, con lesiones radiológicas similares a la TBC del adulto. Suelen presentar baciloscopías positivas, tos, astenia, anorexia, pérdida de peso, fiebre, sudoración nocturna, hemóptisis.

  1. Criterios de internación
En la actualidad la mayoría de los pacientes se tratan ambulatoriamente, sin embargo hay situaciones en las que es necesario proceder a su internación.
  • Formas graves pulmonares: con diseminación broncógena (bronconeumonía), compromiso pleural (derrame o neumotórax), presencia de dificultad respiratoria ó hemóptisis, cavitaria o con diseminación hematógena (miliar).
  • Formas manifiestas con asociaciones morbosas (HIV, Inmunocomprometidos, desnutridos, diabéticos, etc.).
  • Menor de 12 meses con forma manifiesta.
  • Pacientes con baciloscopías positivas hasta su negativización.
  • TBC extrapulmonar (meníngea, osteoarticular, peritoneal, intestinal, renal, cutánea, etc.)
  • Mal medio socio-económico-cultural con dificultades para el estudio diagnóstico o tratamiento ambulatorio. Se internará hasta completar el diagnóstico y asegurar supervisión terapéutica mediante el Tratamiento Directamente Observado (DOTS). 


  1. Condiciones de inclusión en cada sector
Se procederá a internar en sala especial de tisioneumonología, siempre que no presente síntomas que requieran cuidados intensivos (insuficiencia respiratoria, hemóptisis grave, meningoencefalitis en coma grado II o III).
Se procederá a internar en sector con aislamiento respiratorio a pacientes con inmunodeficiencias (HIV, enfermedades anergizantes, etc.) o cuando se sospecha resistencia mycobacteriana a medicamentos.

  1. Diagnósticos diferenciales
El diagnóstico diferencial de TBC pulmonar en el niño se debe efectuar con otras afecciones neumonológicas que tienen similitud radiológica y/o clínica con la enfermedad: neumonías producidas por bacterias o virus (Neumococo, Estafilococo, Adenovirus,etc.), abscesos pulmonares, pleuresías serofibrinosas o supuradas producidas por otros agentes, micosis pulmonares (especialmente histoplasmosis), malformaciones congénitas (quiste broncogénico, secuestro pulmonar), enfermedades tumorales mediastínicas (Linfoma de Hodgkin, linfosarcoma), Fibrosis quística, Síndrome de Löeffler, grandes bronquiectasias, Sarcoidosis, Mycobacteriosis atípicas.

  1. Tratamiento    * ACLARACION: EL TRATAMIENTO ES MERAMENTE DIDACTICO, EL ESPECIALISTA DICTARA LAS NORMAS, NO AUTOMEDICARSE
Esquemas terapéuticos:
  • Infectado (Primoinfección tuberculosa): 6 H : Isoniacida 6 meses.
  • Forma oculta: 6 HR : Isoniacida + Rifampicina 6 meses.
  • Forma manifiesta: 2 HRZ / 4 HR : Isoniacida + Rifampicina + Pirazinamida 2 meses. Continuar con Isoniacida + Rifampicina 4 a 7 meses. Total 6 meses.
  • Forma grave: 2 HRZE / 7 ó 10 HR : Isoniacida + Rifampicina + Pirazinamida + Etambutol ó Estreptomicina 2 meses. Continuar con Isoniacida + Rifampicina 7 a 10 meses. Total 9 a 12 meses (Se deben completar 12 meses de tratamiento en la TBC meníngea, miliar y en la TBC asociada al HIV).
  • Retratamientos: Duración mínima 12 meses. Comenzar con el mismo esquema que recibió antes si hubo abandono brusco o recaída de tratamiento abreviado, hasta tener sensibilidad mycobacteriana actual. Si se sospecha resistencia bacteriana solicitar cultivos y antibiograma e iniciar tratamiento con tres ó cuatro drogas nuevas que no compartan resistencia cruzada con las del esquema anterior hasta poder adecuarlo según las pruebas de sensibilidad del antibiograma.
  • Formas asociadas al HIV: En los pacientes coinfectados con HIV se debe prolongar los esquemas de tratamiento a 12 meses. En los pacientes tratados con fármacos antirretrovirales inhibidores de las proteasas la Rifampicina generalmente se contraindica debido a su interacción, ya que el uso de ambos provoca un aumento de los niveles de Rifampicina con riesgo de toxicidad y una disminución de los niveles de inhibidores de proteasas, disminuyendo su eficacia.

Drogas antituberculosas de primera línea:
  • Isoniacida (H): 5 a 10 mg / kg / día. Vía oral, una sola toma diaria. Dosis máxima 300 mg.
Forma de presentación: comprimidos de 100 y de 300 mg.
Efectos adversos mas frecuentes: hepáticos y neurológicos.
  • Rifampicina (R): 10 mg / kg / día. Vía oral, una sola toma en ayunas. Dosis máxima 600 mg.
Forma de presentación: jarabe 100 mg. en 5ml. y cápsulas de 300 mg.
Efectos adversos mas frecuentes: hepáticos, gastrointestinales y alérgicos.
  • Pirazinamida (Z): 25 a 30 mg / kg /día. Vía oral, una sola toma diaria. Dosis máxima 1500 mg.
Forma de presentación: comprimidos de 250 mg.
Efectos adversos mas frecuentes: hepáticos, alérgicos e hiperuricemia.
  • Etambutol (E): 20 a 25 mg / kg /día. Vía oral, una sola toma diaria. Dosis máxima 1200 mg.
Forma de presentación: comprimidos de 400 mg.
Efectos adversos mas frecuentes: oculares.
  • Estreptomicina (S): 15 a 20 mg / kg /día. Vía intramuscular, una sola aplicación diaria el primer mes y en días alternos el segundo. Dosis máxima 1000 mg.
Forma de presentación: ampollas de 1000 mg.
Efectos adversos mas frecuentes: ototoxicidad y nefrotoxicidad.



Tratamiento Directamente Observado
Significa que el enfermo toma los medicamentos bajo la observación de otra persona, el "supervisor del tratamiento", que debe haber recibido capacitación adecuada para administrar los fármacos y detectar signos de intolerancia para la inmediata derivación al médico. Su finalidad es controlar posibles deserciones para evitar abandonos o la toma irregular de medicamentos  que produzcan resistencia a las drogas antituberculosas. Este procedimiento asegura que el enfermo tome los medicamentos prescriptos en las dosis e intervalos indicados. Es importante que el DOTS sea aceptado por el paciente y que esté de acuerdo con el lugar en que lo recibirá y con el supervisor asignado, ya que el tratamiento se prolonga por varios meses. También es importante que el personal de salud en general y el supervisor en particular estimule la adherencia al tratamiento del paciente mediante buen trato y explicaciones sencillas.

  1. Quimioprotección antituberculosa
Es la administración de medicamentos antituberculosos con el objeto de evitar la infección tuberculosa del organismo (quimioprofilaxis primaria) o el desarrollo de la enfermedad a expensas de una infección hasta entonces latente (quimioprofilaxis secundaria).
Quimioprofilaxis primaria: se debe realizar a todo niño en contacto con enfermo TBC bacilífero o con baciloscopía desconocida, con prueba tuberculínica negativa, asintomático y cuya radiografía de tórax es normal.
Se emplea Isoniacida, la dosis es de 5 a 10 mg./ kg./ día, máximo 300 mg. y se debe realizar el estudio de foco a todos los convivientes: PPD, Rx tórax y baciloscopías de esputo a los sintomáticos respiratorios.(Sintomático respiratorio es aquel que presenta tos y expectoración por más de 15 días).
Se efectuará control mensual clínico, y se repetirá el estudio tuberculínico y radiológico al segundo o tercer mes para cerciorarse que el niño no se hallaba en el período prealérgico (Búsqueda de la virada tuberculínica) .
De continuar negativo, la Isoniacida se puede suspender si el enfermo TBC contagiante tiene baciloscopías negativas y habiendo completado el estudio de foco familiar.
Si fue negativa la primer PPD y es positiva esta segunda prueba (viraje tuberculínico) se está poniendo en evidencia la primoinfección y en este caso deben completarse los 6 meses de tratamiento con Isoniacida.(Tratamiento del infectado).

Quimioprofilaxis secundaria: Es el tratamiento del Infectado para evitar la progresión a enfermedad. Se realiza con Isoniacida, dosis 5 a 10 mg./ kg./ día, máximo 300 mg., durante 6 meses. En coinfectados con HIV 12 meses.
Asociaciones morbosas: Todo caso que presente condiciones subyacentes que aumenten el riesgo de desarrollar TBC (falla renal crónica, diabetes mellitus, desnutridos, inmunocomprometidos, enfermedades reumáticas, neoplásicas, tratamientos sistémicos con corticoides a dosis inmunosupresoras, otros tratamientos con inmunosupresión, etc.) debe ser sometido a pruebas para diagnóstico y eventual tratamiento de la infección o enfermedad tuberculosa. Se debe evaluar la posibilidad de medio epidemiológico para TBC en los contactos de estos pacientes para  indicar la quimioprotección adecuada.

Quimioprevención en casos de TBC resistente a medicamentos:
Si se debe efectuar la quimioprofilaxis a un paciente expuesto a una fuente infectante con bacilos resistentes a una o dos de las drogas de primera línea (Isoniacida, Rifampicina, Etambutol, Pirazinamida o Estreptomicina), se podrá emplear alguno de los medicamentos a los que sea sensible observando la vigilancia permanente de los efectos adversos a los mismos.
En aquellos pacientes infectados a partir de casos con resistencia múltiple a drogas antituberculosas (que incluyan Isoniacida y Rifampicina más Etambutol, Pirazinamida y/o Estreptomicina), la perspectiva de un tratamiento quimiprofiláctico deberá contemplarse en forma individual debido a la necesidad de utilizar drogas de mayor toxicidad y de difícil obtención.
Estos tratamientos de formas de TBC resistente deben prolongarse y adecuarse a cada paciente según las drogas antituberculosas que se deba utilizar, al estado inmunológico del niño y a la proximidad de la fuente contagiante. En estos casos es indispensable aislar al niño del enfermo bacilífero.
Los pacientes expuestos a enfermos bacilíferos con resistencia múltiple deberán ser remitidos a centros de referencia con apropiado equipamiento para aislamiento microbiológico, suministro de medicamentos específicos, monitoreo de efectos adversos de las drogas de segunda línea, y seguimiento supervisado del tratamiento.

  1. Tratamiento post alta
Los pacientes que requirieron internación continúan el tratamiento en forma ambulatoria. Se deberá realizar la conexión con la Unidad de Atención Primaria más cercana al domicilio del paciente para la realización del tratamiento supervisado directamente observado (DOTS) en todos los casos que esto sea posible. Sumando el apoyo psicopatológico, los controles de las interconsultas realizadas, el monitoreo clínico de los efectos adversos y la asistencia social que requiera cada caso en particular.



  1. Interconsultas
Servicio Social debe ser interconsultado en todos los casos, tanto en internación como en los pacientes ambulatorios, debido a las características epidemiológicas de la TBC y la necesidad de confeccionar la Historia social de cada familia para prevenir abandonos, completar el estudio de todos los contactos y la detección de factores sociales que puedan llevar al fracaso o incumplimiento del tratamiento.
Cuando la enfermedad se asocia a otras enfermedades crónicas como diabetes, SIDA, nefropatías, reumatológicas o desnutrición se debe trabajar interdisciplinariamente con el especialista que corresponda, por la posibilidad de interacciones medicamentosas, intolerancias, recaídas o necesidad de dietas especiales o suplementos vitamínicos.
Cuando hay complicaciones como hidrocefalia en la meningoencefalitis tuberculosa, debe interconsultarse a neurocirugía, en el neumotórax o derrame pleural a cirugía. En localizaciones extrapulmonares como TBC osteoarticular interconsultar a traumatología, TBC renal a nefrología, otomastodea a otorrinolaringología, TBC del SNC a neurología, etc.
En algún momento del tratamiento podrá ser necesaria la intervención del kinesiólogo para realizar tos asistida, rehabilitación de la función respiratoria, ortopédica o neurológica.

  1. Enfermería
Es necesario contar con personal entrenado en la recolección del material destinado a la búsqueda del Mycobacterium TBC (esputo, lavado gástrico), aplicación y lectura de pruebas tuberculínicas y vacunación con BCG. Además deberá observar directamente la toma de la medicación antituberculosa (DOTS). Debe conocer los signos de alarma: dificultad respiratoria, sangrado, etc.

  1. Condiciones de alta de internación
  • Desaparición clínica de los síntomas (fiebre, anorexia, dolores, etc.).
  • Radiológicamente: lesiones estables, no evolutivas o mejoradas.
  • Laboratorio: descenso de la eritrosedimentación, y mejoría de otros valores que pudieran estar alterados.
  • Bacteriología: negativización del examen directo de esputo. En los casos positivos este es el medio más adecuado para seguir la evolución del paciente.

16.  Tiempo de hospitalización
Según la forma clínica, el medio familiar y la evolución, los pacientes que hayan requerido internación se darán de alta entre los 15 y 30 días. Se prolongará si existen factores desfavorables para el seguimiento ambulatorio o si la evolución clínica o bacteriológica no fue satisfactoria.

17.  Factores de mal pronóstico
  • Edad: hay dos momentos peligrosos en la vida de un niño para padecer TBC pulmonar: la primera infancia y la adolescencia. En el primer caso el riesgo se vincula a que ocurre la primoinfección con su natural tendencia a la caseificación y a la siembra linfohemática (miliar, meníngea). En la adolescencia el peligro está dado por la facilidad con que se producen lesiones excavadas (cavernas).
  • Estado nutricional: la desnutrición a cualquier edad constituye un factor desfavorable.
  • Vacunación BCG: la falta de esta vacuna facilita el desarrollo de formas más graves y diseminadas como TBC miliar y TBC meníngea, pero la presecia de cicatríz de BCG no descarta estos diagnósticos.
  • Enfermedades asociadas: aquellas que ejercen un efecto negativo transitorio o definitivo sobre los mecanismos de defensa, en especial los inmunológicos, influyen desfavorablemente el pronóstico.
  • Fuente de contagio: es un factor desfavorable el contacto íntimo, permanente y prolongado con enfermos bacilíferos.
  • Sensibilidad del Mycobacterium TBC: la presencia de resistencia mycobacteriana a medicamentos en el foco contagiante o en el niño empeora el pronóstico.
  • Factores socioeconómicos y culturales: las malas condiciones de vivienda, la promiscuidad, la drogadicción, los contactos con grupos de riesgo para la infección por HIV y el pertenecer a hogares inestables, con padres golpeadores o alcohólicos, constituyen factores de riesgo para el desarrollo de formas clínicas graves, reinfecciones y abandonos de tratamiento.

18.  Seguimiento
  • Clínico: control mensual, con curva de peso, examen físico completo, control oftalmológico si recibe Etambutol, e interrogar sobre posibles efectos adversos o signos de intolerancia a los medicamentos. Valorar el cumplimiento del tratamiento en el paciente,  grupo familiar y foco de contagio. Luego de finalizado el tratamiento realizar el control a los 3, 6 y a los 12 meses.
  • Radiológico: al inicio, al segundo mes y al fin del tratamiento.
  • Bacteriológico: al inicio. Si fue positivo se repetirá a los 15 días y al mes. Si negativizó se hará nuevo control al finalizar el tratamiento, si continúa positivo luego del 2º mes evaluar incumplimiento de las indicaciones, esquema antituberculoso inadecuado para la forma clínica, o resistencia mycobacteriana a las drogas empleadas.
  • Laboratorio: hemograma, eritrosedimentación y hepatograma al inicio, a los dos meses y al finalizar el tratamiento. Si hay signos clínicos de intolerancia a medicamentos solicitar el laboratorio o control correspondiente.




NORMAS DE ATENCION DE LA TUBERCULOSIS INFANTIL PARA EL HOSPITAL GENERAL DE NIÑOS DR. PEDRO DE ELIZALDE.
Autores:
  • Norma Edith González. Médica Neumonóloga Universitaria. División Neumotisiología del Hospital General de Niños Dr. Pedro de Elizalde.
Dr. Carlos Saucedo. Jefe de Departamento de Medicina del Hospital General de Niños Dr. Pedro de Elizalde.

BEBES, HIPO

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


¿Qué es el hipo?



El hipo es un espasmo o contracción involuntaria de los músculos respiratorios, especialmente del diafragma, seguido por el cierre brusco de la glotis (estructura de la laringe que evita que el contenido de la boca pase a la vía respiratoria), que hace contener la entrada de aire y ocasiona ese sonido tan característico.

Aunque el hipo suele ser de corta duración, a menudo se presenta como contracciones o sacudidas múltiples que, si se prolongan, pueden llegar a ser muy molestas. Es más frecuente en los varones.



¿Por qué se produce?

Suele estar precipitado por una irritación de los nervios de los músculos respiratorios, especialmente del diafragma (principal músculo respiratorio, situado en la base de los pulmones y que separa la cavidad torácica de la abdominal), casi siempre debida a una distensión o inflamación del estómago por la ingestión rápida de alimentos o bebidas con gas o alcohólicas, lo que conduce a un toma excesiva de aire (aerofagia).
netdoctor.es

En la mayoría de las ocasiones es de corta duración y se resuelve espontáneamente, pero otras veces puede prolongarse y hacerse crónico. En estos casos se ha asociado con distintas enfermedades del aparato digestivo, como trastornos del estómago y del esófago, enfermedades intestinales, tumores del cerebro, infarto de miocardio, insuficiencia renal, cáncer de próstata, etc., y con intervenciones quirúrgicas del tórax y del abdomen.





¿Cómo se puede saber la causa?

El hipo prolongado o crónico es una manifestación poco frecuente pero muy molesta que puede llegar a producir depresión, pérdida de peso e insomnio.

A menudo es un síntoma producido por alguna de las enfermedades antes mencionadas por lo que, para su correcto diagnóstico, en los pacientes con hipo prolongado el médico deberá realizar una historia clínica detallada, un examen físico completo y, en ocasiones y a la vista de los resultados de sus preguntas y sus hallazgos, solicitará determinadas pruebas complementarias como ecografía abdominal, TAC del pecho o del cerebro, etc. 

Los trastornos del aparato digestivo tales como úlceras de duodeno o del estómago, gastritis, reflujo gastroesofágico o esofagitis se ven con cierta frecuencia en los pacientes con hipo crónico por lo que, junto a las pruebas antes esbozadas, habitualmente el médico solicitará otras pruebas como la endoscopia digestiva.


¿Cómo se trata?

La mayoría de los episodios de hipo se resuelven espontáneamente o con remedios caseros simples y no requerirán tratamiento médico. Algunas de las medidas caseras propuestas van desde tomar rápidamente una cucharadita de azúcar blanco granulado seco hasta retener de forma prolongada el aire tras una inspiración profunda o respirar profundamente dentro de una bolsa de papel (que no de plástico), o beber con rapidez un vaso de agua o deglutir pan seco o hielo picado, inducir el vómito o aplicar tracción sobre la lengua o presión sobre los globos oculares. Ninguna de estos remedios caseros tiene una base científica clara aunque es cierto que, en ocasiones, funcionan.

Desde el punto de vista médico, cuando se sospecha que hay mucho gas retenido en el estómago se ha propuesto la colocación de una sonda nasogástrica (un pequeño tubo de plástico desde la nariz hasta el estómago) para descomprimirlo y vaciar todo el aire allí almacenado.

Se han empleado distintos medicamentos para su tratamiento en los casos más problemáticos e incluso se ha propuesto, como último recurso y en los casos más rebeldes, bloquear el nervio frénico (el nervio del músculo diafragma) bien con medicamentos anestésicos bien con sección quirúrgica.



jueves, 27 de septiembre de 2012

EL INFANTE, Torceduras y moretones o moraduras

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


Revisado por Dr. Erik J. Montesinos Berry, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatológica¿Qué son las torceduras y las moraduras?






Una torcedura provoca dolor, hinchazón y una coloración azulada de la piel. Esto es consecuencia de la rotura de pequeños vasos sanguíneos de la zona que hace que los tejidos vecinos se rellenen de sangre. Lo mismo ocurre con una moradura (equimosis): los pequeños vasos sanguíneos de la piel se rompen, la sangre ocupa el tejido subcutáneo y se produce un cambio de coloración de la piel debido a la metabolización de la hemoglobina (un componente de la sangre). 

¿Qué se puede hace al sufrir una torcedura?

La torcedura producirá dolor. La zona lesionada debe mantenerse en reposo, o bien el sangrado de los tejidos continuará con mayor intensidad. El reposo es muy importante para asegurar que la curación se realice con la mayor brevedad posible. Deberá realizarse durante un mínimo de 2 días ya que el sangrado puede continuar hasta 24 horas después de la lesión.
fuente: netdoctor

La zona lesionada deberá mantenerse elevada, por encima del nivel del corazón. Si ésta se encuentra por debajo de dicho nivel, el retorno venoso es más dificultoso, y se produce una retención de líquidos en la zona, lo cual retrasa la curación y aumenta el dolor. Es importante que la zona lesionada esté siempre en la misma posición durante el periodo de reposo. Por ejemplo, si sufre una lesión en un brazo, el llevarlo con un cabestrillo permite que descanse en la misma postura, y a la vez estar por encima del nivel del corazón. Si sufre una torcedura de tobillo, guarde reposo o bien sentado con el pie descansado sobre una silla o mesa, o bien acostado con varias almohadas debajo del pie. 






¿Cómo detener el sangrado interno?

Se puede limitar el sangrado, y con ello limitar la inflamación, de las siguientes maneras:

  • Poner cubitos de hielo en un bolsa y colocarla sobre la zona lesionada. 

  • En una emergencia se puede usar una bolsa verduras congelada, por ejemplo guisantes que se adaptan a la forma de la zona que tienen que enfriar. 

  • Utilizar bolsas específicamente diseñadas para tal efecto, que contienen un gel especial, que se enfría en el congelador. 

Como vemos la medida fundamental es aplicar frío local en la zona lesionada, pero es fundamental colocar un paño entre la bolsa de hielo y la piel, para evitar lesiones por congelación de la piel.

Si la piel adopta un aspecto duro o blanco, deberá dejar de aplicar frío y si no recupera su color habitual después de unos minutos deberá contactar con su médico. Una buena forma de aplicar el hielo es hacerlo durante 15 minutos y descansar 15 minutos, y así sucesivamente. 

La sensación que produce el frío puede ser diferente en cada paciente, desde sentir frío, sentir dolor, sentir calor, incluso se puede sentir que la zona se "queda dormida" (hormigueos).

Deberá tener precaución en el caso de que sea diabético, y para evitar tener problemas circulatorios deberá consultar con su médico antes de aplicar frío local.

Además del frío local, otra de las medidas fundamentales es la inmovilización de la zona lesionada. Ello se puede realizar con una venda elástica que, además de inmovilizar, ejerce una compresión sobre la zona lesionada, ayudando a disminuir la inflamación. Una vez que ha desparecido la inflamación, se pueden utilizar vendas adhesivas. Dicho vendaje siempre hay que vigilarlo: si la zona cercana al vendaje presenta una coloración azulada o blanquecina y está fría, deberá retirar el vendaje inmediatamente y consultar con su médico. 


¿Cuándo acudir al médico?

  • Cuando la torcedura se acompañe de un dolor y una inflamación muy importante. 

  • Si la articulación lesionada es inestable y no tolera la carga del peso del cuerpo. 

  • Si el dolor persiste, sin ninguna mejoría después de dos días. 

  • Si no se observa ninguna mejoría después de aplicar durante cuatro días las medidas anteriormente comentadas. 

¿Cómo prevenir las torceduras?

Estudie cual es la posible causa de la torcedura, analizando su actividad:

  • ¿Ha corrido demasiado deprisa? 

  • ¿Ha hecho deporte sin calentamiento ni estiramientos previos? 

  • ¿Está utilizando un calzado que no es el adecuado para la actividad deportiva que realiza? 

  • ¿Está corriendo sobre superficies duras o irregulares? 

  • ¿Tiene alguna lesión o debilidad en alguna otra zona de su cuerpo, como por ejemplo la rodilla, que le obliga a sobrecargar otras zonas para compensar? 

Cuando el dolor y la inflamación hayan desaparecido deberá comenzar a ejercitar la zona afectada, pero de manera muy suave y progresiva. Es importante, después de uno o dos días de reposo, comenzar a mover la articulación para reducir la cicatrización de la zona lesionada, que puede provocar cierta rigidez articular.

Con cualquier actividad deberá realizar un calentamiento adecuado, lento y progresivo, junto con ejercicios de estiramiento, antes de comenzar. Si la zona lesionada se lo permite, deberá intentar mantenerse activo y en forma. 

¿Cómo tratar una moradura?

Las moraduras (cambio de coloración de la piel) y hematomas (derrames de sangre bien delimitada, en este caso subcutáneos), se pueden tratar con las medidas anteriormente comentadas, fundamentalmente frío local.

Si la moradura es de un tamaño importante, o bien aparecen moraduras y hematomas sin un traumatismo previo evidente, consulte con su médico para descartar la existencia de problemas de coagulación sanguínea. 

enfermedad de kawasaki en niños

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


Enfermedad de Kawasaki



Es una afección poco común en los niños que involucra inflamación de los vasos sanguíneos.
Causas, incidencia y factores de riesgo
La enfermedad de Kawasaki se presenta con más frecuencia en Japón, donde se descubrió por primera vez. En los Estados Unidos, esta enfermedad es la principal causa de cardiopatía en niños y la mayoría de los pacientes son menores de 5 años. La enfermedad ocurre con más frecuencia en niños que en niñas.
La enfermedad de Kawasaki es una afección de la que sabe poco y su causa no ha sido determinada. Puede tratarse de un trastorno autoinmunitario. Este trastorno afecta las membranas mucosas, los ganglios linfáticos, las paredes de los vasos sanguíneos y el corazón.
La enfermedad de Kawasaki puede causar inflamación de los vasos sanguíneos en las arterias, especialmente las arterias coronarias, lo cual puede llevar a que se presenten aneurismas. Un aneurisma puede conducir a unataque cardíaco, incluso en niños pequeños, aunque esto es poco común.




Síntomas
La enfermedad de Kawasaki generalmente se inicia con fiebre alta y persistente que supera los 39º C (102ºF) y usualmente llega hasta los 40º C (104ºF). Una fiebre persistente que dure por lo menos 5 días es considerada como un signo clásico. La fiebre puede durar hasta dos semanas y generalmente no desaparece con dosis normales de paracetamol (Tylenol) o ibuprofeno.
Otros síntomas frecuentes abarcan:
  • Ojos demasiado inyectados de sangre o rojos (sin pus ni supuración)
  • Labios rojos brillantes, con hendiduras o agrietados
  • Membranas mucosas rojas en la boca
  • Lengua de fresa, lengua con revestimiento blanco o con protuberancias rojas en la parte posterior
  • Palmas de las manos y plantas de los pies rojas
  • Manos y pies hinchados
  • Erupciones cutáneas en la parte media del cuerpo, SIN apariencia de ampollas
  • Descamación de la piel en el área genital, en las manos y en los pies (especialmente alrededor de la uñas, de las palmas de las manos y de las plantas de los pies)
  • Inflamación de ganglios linfáticos (con frecuencia sólo uno de ellos se inflama), particularmente en el área del cuello
  • Inflamación y dolor articular, con frecuencia en ambos lados del cuerpo
Los síntomas adicionales pueden abarcar:
  • Irritabilidad
  • Diarrea, vómitos y dolor abdominal
  • Tos y rinorrea



Signos y exámenes
No existen exámenes para diagnosticar específicamente la enfermedad de Kawasaki. El diagnóstico generalmente se hace partiendo de la base de que el paciente tenga la mayoría de los síntomas clásicos de la enfermedad.
Sin embargo, algunos niños pueden presentar una fiebre que dura más de 5 días, pero no todos los síntomas clásicos de la enfermedad. A estos niños, se les puede diagnosticar la enfermedad de Kawasaki atípica. Por lo tanto, todos los niños que presenten fiebre que dure más de 5 días deben ser sometidos a una evaluación, considerando la enfermedad de Kawasaki como una posibilidad. Es esencial hacer un tratamiento oportuno a aquellas personas que sí tienen la enfermedad.
Se pueden llevar a cabo los siguientes exámenes:
  • Radiografía de tórax
  • Conteo sanguíneo completo
  • Proteína C reactiva (PCR)
  • Ecocardiografía
  • Electrocardiograma
  • ESR
  • Albúmina en suero
  • Transaminasa en suero
  • Análisis de orina que puede mostrar pus o proteína en la orina
Los procedimientos como ECG y la ecocardiografía pueden revelar signos de miocarditis, pericarditis, artritis,meningitis aséptica e inflamación de las arterias coronarias.

Tratamiento
Los niños con la enfermedad de Kawasaki son hospitalizados y el tratamiento se tiene que iniciar tan pronto como se haga el diagnóstico con el fin de evitar daño a las arterias coronarias y al corazón.
El tratamiento estándar para esta enfermedad es la gammaglobulina intravenosa que se administra en dosis altas. Una mejoría considerable del niño se observa usualmente dentro de las primeras 24 horas de tratamiento con dicha gammaglobulina.
La ácido acetilsalicílico (aspirin) en dosis altas usualmente se administra junto con la gammaglobulina intravenosa.
Incluso cuando son tratados con ácido acetilsalicílico (aspirin) y gammaglobulina intravenosa, hasta el 25% de los niños puede aún desarrollar problemas en sus arterias coronarias. Algunas investigaciones han sugerido que añadir esteroides a la rutina de tratamiento usual puede mejorar el pronóstico de un niño, pero se necesita más investigación.
Expectativas (pronóstico)
Se puede esperar una recuperación total cuando se hace el reconocimiento y tratamiento oportunos de la enfermedad. Sin embargo, aproximadamente el 1% de las personas muere por complicaciones de la inflamación de los vasos coronarios. Los pacientes que han sufrido esta enfermedad deben realizarse una ecocardiografía cada uno o dos años para buscar problemas cardíacos.
Complicaciones
Las complicaciones que comprometen el corazón, incluyendo inflamación de los vasos y aneurisma, pueden causar ataque cardíaco a una edad temprana o posteriormente en la vida.
Situaciones que requieren asistencia médica
Se debe consultar con el médico si se desarrollan síntomas de la enfermedad de Kawasaki. Asimismo, una fiebre alta y persistente que no disminuye con acetaminofeno (paracetamol) o ibuprofeno y que dura más de 24 horas debe ser evaluada por un médico.
Prevención
No existen medidas conocidas para prevenir este trastorno.
Nombres alternativos
Síndrome de los ganglios linfáticos mucocutáneos; Poliarteritis infantil



Referencias
Sakata K, Hamaoka K, Ozawa S, et al. A randomized prospective study on the use of 2 g-IVIG or 1 g-IVIG as therapy for Kawasaki disease. Eur J Pediatr. 2007;166(6):565-571.
Newburger JW, Sleeper LA, McCrindle BW, et al. Randomized trial of pulsed corticosteroid therapy for primary treatment of Kawasaki disease. N Engl J Med. 2007;356(7):663-675.
Zipes DP, Libby P, Bonow RO, Braunwald E, eds. Braunwald's Heart Disease: A Textbook of Cardiovascular Medicine. 8th ed. St. Louis, Mo: WB Saunders; 2007.
Actualizado: 6/20/2011
Versión en inglés revisada por: David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc.; and Neil J. Gonter, MD, Assistant Professor of Medicine, Columbia University, NY and private practice specializing in Rheumatology at Rheumatology Associates of North Jersey, Teaneck, NJ. Review provided by VeriMed Healthcare Network.
fuente: medlineplus