sábado, 10 de marzo de 2012

¿Cuánta leche debe tomar mi bebe?

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


¿Cuánta leche debe tomar mi bebe?

Durante el embarazo, el bebe recibe de la madre todo lo que necesita,  se alimenta a través de la circulación placentaria.   La placenta extrae de la sangre de la madre todos los  nutrientes requeridos, que entran a la circulación fetal en una forma inmediatamente utilizable. Debido a este mecanismo el bebe no tiene que ingerir, digerir y absorber alimentos ni tampoco requiere de un sistema excretor.
Pero que sucede cuando el bebe nace y debe ingerir sus propios alimentos (leche materna). ¿Cómo saber si toma lo suficiente? ¿La cantidad de leche de la madre será suficiente? ¿Se quedará con hambre? ¿Cuánta leche puede o debe tomar?
La capacidad gástrica de un bebe al nacer es de 20ml, así es, menos de una onza, cuatro cucharaditas, eso es todo lo que cabe en el estómago de un bebe. Además su estómago, intestino, hígado y páncreas no funcionan al 100% y aún no producen las enzimas necesarias para digerir algo diferente al calostro, ni siquiera una fórmula infantil por muy buena que sea. Es por eso que tu leche, aunque sólo sean unas gotitas, es lo más importante para él en éste momento, aunque sea en poca cantidad, será utilizada y absorbida toda por tu bebe, a diferencia de otro alimento.
Poco a poco con forme pasen los primeros días, ira succionando mejor y tomando más leche y su estómago irá incrementando su capacidad junto al incremento de producción de leche. No hay de que preocuparse, está todo “fríamente calculado“, la cantidad de leche que produce la madre es la cantidad necesaria para su bebe.
Así como no todas las personas necesitan consumir la misma cantidad de alimento, lo mismo sucede con los bebes, los requerimientos pueden variar de un niño a otro, no todos necesitan ni toman la misma cantidad de leche, pero cada mama produce la cantidad de leche necesaria para su bebe. La mujer está preparada para producir la cantidad de leche necesaria para uno o mas niños de acuerdo al estímulo de succión que produzcan.
La cantidad de leche que produzcas o la cantidad de leche que tome tu bebe no debería preocuparte, es más ni siquiera vale la pena averiguarlo. La mejor manera de saber si tu bebe recibe lo que necesita es el control de peso y talla que su pediatra llevará a cabo en sus controles mensuales.
Dra. Ana Paola Arrús
Médico Pediatra




El estreñimiento en Preescolares y Escolares.

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


El estreñimiento en Preescolares y Escolares.

Aunque NO existe un consenso uniforme en su definición, clásicamente se considera estreñimiento en niños cuando existe una disminución en la frecuencia de la emisión de heces (menor a tres veces por semana), cualquiera que sea su consistencia  ó volumen (ver grafico de heces de Bristol). Pero también puede ser definido como las deposiciones dolorosas acompañadas de llanto en el niño o si existe retención de heces con o sin ENCOPRESIS (presencia de “escapes” en la ropa interior). Estas características difieren en el Lactante (menor de un año) donde la frecuencia evacuatoria es muy irregular y la consistencia de las heces es uno de los criterios más importantes.
El origen es desconocido y la causa puede ser orgánica ó funcional (la más frecuente).
Causas
Cuando el niño ha estado estreñido por más de unos pocos días, las heces retenidas pueden llenar el intestino grueso y provocar su distensión. Un colon distendido no funciona adecuadamente, con lo cuál, retiene más heces fecales. Entonces, eliminar una gran masa de heces duras se convierte en una EXPERIENCIA DOLOROSA para el niño, que naturalmente evita ir al baño (comportamiento RETENTIVO).
En los niños, el estreñimiento puede comenzar cuando hay cambios en la dieta (insuficiente fibra ó líquidos), durante el periodo de entrenamiento para el uso del inodoro, después de un viaje o después de una enfermedad viral. Los niños más grandes pueden comenzar a retener cuando necesitan ir al baño porque temen utilizar el inodoro fuera de casa.
Diagnóstico
A menudo sólo es necesario una buena historia clínica. El uso de analíticas, estudios radiológicos, manometría anorrectal y/o biopsia rectal se solicitaran ante la sospecha de una causa orgánica.
Tratamiento
Varía de acuerdo al origen del problema , la edad y personalidad del niño. Algunos niños requieren solamente cambios en la dieta, tales como un aumento en la ingesta de fibra y líquidos.
Otros requieren el uso de fármacos como los ablandadores de heces fecales y laxantes, los cuáles no forman hábito y pueden ser tomados por periodos prolongados sin efectos secundarios preocupantes.
Algunos requieren una “limpieza” inicial para ayudar a vaciar el colon de una gran cantidad de heces. Actualmente se prefiere realizar esta limpieza mediante el uso de laxantes por boca más que por vía rectal (uso de supositorios ó enemas).
A menudo es útil comenzar una rutina de entrenamiento para defecar en la que el niño se sienta en el inodoro de 5 a 10 minutos después de cada comida o antes del baño.
Consideraciones finales
  1. Mucha PACIENCIA, se necesitan meses de tratamiento y toma de conciencia.
  2. Ningún tratamiento será efectivo a menos que se logre la evacuación completa.
  3. La mayoría de los fracasos terapéuticos se deben a medicación inadecuada o a que se ha suspendido demasiado pronto.
  4. Se debe reforzar el hábito de defecación regular y recompensar el esfuerzo del niño más que el éxito.
  5. Las fibras alimentarias son efectivas para mejorar la eficacia de la evacuación únicamente después de restaurado el tono muscular del colon y del recto.
  6. No se debe intentar la enseñanza del control de esfínteres hasta restaurar una defecación sin dolor y que el niño note el recto lleno y no antes de los 2 años y medio.

Dra. Isabel Casas G.
Pediatras Gastroenteróloga
Barcelona

viernes, 9 de marzo de 2012

¿Cómo influye la televisión en lo que comen nuestros hijos?

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


¿Cómo influye la televisión en lo que comen nuestros hijos?

Cómo le explicas a tu hijo que el producto que vio en la televisión durante la emisión de su programa infantil favorito, el que presentan muy bien animado y con sus personajes favoritos, no produce ninguna explosión de sabor, ni le dará poderes mágicos, ni lo hará volar, y que además no es más que demasiada azúcar junta y colorantes en cantidades industriales.
En la revista The Journal of Pediatrics han publicado un artículo que demuestra  que los anuncios de comida tienen una potente influencia sobre las elecciones alimentarias de los niños.
Incluyó a 75 niños entre los tres y los cinco años que vieron dos dibujos animados, con un anuncio entre ambos. La mitad de los niños vieron un anuncio de trozos de manzanacon una salsa, y la otra mitad un anuncio de papas fritas.
Tras ver los dibujos animados y los anuncios, se permitió a los niños elegir un cupón de uno de los alimentos anunciados. Los padres proveían información. Se indicó a la mitad de los padres que animaran a sus hijos a elegir el alimento saludable, mientras que a la otra mitad se les pidió que permanecieran neutrales.
Entre los niños que vieron el anuncio de las papas fritas, 71 por ciento eligieron el cupón de las papas fritas si sus padres permanecían neutrales, mientras que apenas 55 por ciento optaron por el cupón de papas fritas si sus padres les animaban a elegir el alimento sano.
Entre los niños que vieron el anuncio de los trozos de manzana, 46 por ciento eligieron el cupón de papas fritas si sus padres permanecían neutrales, mientras que apenas 33 por ciento eligieron el cupón de las papas fritas si los padres les animaban a elegir saludablemente.
“Claramente, los niños estaban influenciados por los anuncios que vieron.Sin embargo, los padres no carecen de poder”, anotó en un comunicado de prensa de la revista el autor del estudio, el Dr. Christopher Ferguson, de la Universidad Internacional Texas A&M.
Aunque el impacto a largo plazo de los anuncios de comida sobre los niños es considerable, Ferguson aseguró que los padres “tienen una ventaja si son coherentes en su mensaje a largo plazo sobre una alimentación sana”.
Es importante continuar inculcando los buenos hábitos alimenticios en nuestros hijos. Empezar con ellos en el supermercado, evitando tener golosinas en casa, y ofreciéndoles alimentos saludables. Pero es realmente justo que contaminen las mentes de nuestros niños de esa manera induciéndole malos hábitos alimenticios y lo que es peor abusar de su inocencia para enmascararlos con personas y cualidades que no poseen.
¿Será que no tenemos derecho a exigir o controlar la publicidad que ven nuestros niños?
(FUENTE: The Journal of Pediatrics, news release, Oct. 6, 2011)

Dra. Paola Arrús Ackermann
Médico Pediatra

Lo que come mi hijo….. ¿Afecta su rendimiento escolar?

Perez Pikulik Pediatría Neonatología


Lo que come mi hijo….. ¿Afecta su rendimiento escolar?

La desnutrición afecta radicalmente el rendimiento escolar de los niños. El haber nacido con bajo peso, haber padecido anemia por deficiencia de hierro, o deficiencia de zinc, pueden significar un costo de hasta 15 puntos en el Coeficiente Intelectual teórico, y varios centímetros menos de estatura. Un niño de baja talla social tiene hasta veinte veces más riesgo de repetir grados que otro de talla normal.
Hoy no quedan dudas que la desnutrición afecta el desarrollo intelectual, y sin necesidad de que sea extrema, para los cientos de miles de niños que están en una situación de subalimentación y mala nutrición, el riesgo de fracaso escolar es muy alto. ¿Pero desde que edad tenemos que preocuparnos por la alimentación de nuestros hijos? ¿Es recién cuando entran a la escuela que deben comer bien?
La placa neural se forma a los 18 días y el tubo neural (cerebro y columna vertebral) está totalmente cerrado a los 23 días, probablemente antes que la madre se entere que está embarazada. Entonces si realmente nos interesa la formación del cerebro de nuestros hijos y su desempeño intelectual ésta preocupación debe empezar con embarazos programados y madres nutricionalmente preparadas.
Durante el embarazo para el adecuado crecimiento y desarrollo cerebral, juega un papel muy importante la alimentación de la madre, con un adecuado aporte de nutrientes, sobretodo una adecuada ingesta de acidos grasos poliinsaturados fundamentales para la formación y desarrollo cerebral. Estos se encuentran principalmente en los aceites vegetales como oliva o sacha inchi, en los pescados, en la palta, los frutos secos como nueces, almendras, maníes, etc. También es importante un adecuado consumo de proteínas (carnes, leguminosas, quinua, kiwicha) y vitaminas (frutas y verduras).
Luego del nacimiento, la alimentación de la madre sigue jugando un papel importante ya que el niño se alimentara de la leche que ella produce. La leche materna contiene cantidad y calidad necesaria de ácidos grasos y proteínas necesarias para la adecuada formación y desarrollo del cerebro del bebe. Estas calidades están lejos de ser alcanzadas por las fórmulas infantiles y más aún por la leche de vaca.
Cuando el niño empieza a comer y mientras aprende a conocer los diferentes sabores de los alimentos y a aceptarlos, la leche materna continuará cubriendo sus necesidades nutricionales. Es importante desde las primeras papillas fomentar buenos hábitos y enseñarle una alimentación saludable, para que más adelante tenga una dieta variada.
Ya en la etapa pre-escolar el niño debe recibir todo tipo de alimentos que aseguren su buena nutrición garantizando así un adecuado aprendizaje. Es en ésta etapa que los refrigerios juegan un papel importantísimo. A esta edad el desayuno suele ser apenas un vaso de leche y será el refrigerio el que le aporte la energía necesaria para continuar sus actividades en el jardín de infancia y para seguir aprendiendo y descubriendo lo que tienen a su alrededor. Es importante que ésta contenga alimentos energéticos pero nutritivos, libres de golosinas y comida chatarra que favorecerán una mala nutrición repercutiendo así es su estado nutricional y por ende en su rendimiento escolar.
Si realmente nos preocupa el desempeño de nuestros hijos debemos hacer énfasis en su alimentación sobre todo durante la gestación y los primeros años de vida y fomentar buenos hábitos alimenticios que le aseguren una alimentación saludable a lo largo de toda su vida.
Dra. Paola Arrús Ackermann
Pediatría – Nutrición